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EJERCICIO 2008. Informe de Gestión.

El ejercicio 2008 pasará a la historia económica como uno de los más complicados de las últimas décadas. La crisis financiera e inmobiliaria originada en Estados Unidos a mediados de 2007 se ha extendido a lo largo del año pasado por todo el mundo, afectando severamente a los mercados de valores, primero, y a la economía productiva, después.

El año comenzó con la crisis relativamente concentrada en los mercados financieros e inmobiliarios norteamericanos y, en menor medida, británicos. Aún existía en ese momento debate abierto acerca del posible grado de afectación de la economía real e incluso se contemplaba la posibilidad de que los países emergentes tomaran el relevo de Estados Unidos en el mercado mundial.

A medida que avanzaba el año, comenzó a quedar claro que la situación iba a ser persistente. El proceso de desapalancamiento iniciado en el sector financiero y la elevación de las primas de riesgo produjeron una caída generalizada de los mercados. Los primeros planes de rescate en los países anglosajones y las bajadas en los tipos de interés oficiales provocaron la fuerte caída del dólar y la libra esterlina. Las materias primas se convirtieron en mercado refugio, lo que provocó su fuerte incremento de precio y la aparición de tensiones inflacionistas. Estas tensiones, unidas a los problemas de liquidez, afectaron significativamente a las economías europeas y a Japón, circunstancia que se vio agravada por la revaluación de sus respectivas divisas.

Los acontecimientos se precipitaron después del verano. El punto de inflexión fue probablemente la quiebra de Lehman Brothers, la nacionalización de Freddie Mac y Fannie Mae y los rescates de AIG y Merrill Lynch, prácticamente coincidentes en el tiempo. Las primas de riesgo se dispararon hasta límites desconocidos. Los problemas se extendieron fuera del mundo anglosajón, lo que produjo entre otras cosas los primeros rescates en la Europa continental, la caída del euro respecto al dólar e incluso el colapso de una economía tan poco sospechosa a priori como la de Islandia. Se produjo en ese momento una aceleración del proceso de desapalancamiento y, como consecuencia, un desplome del precio de los activos, incluido los bursátiles, con especial virulencia en el caso de la banca.

En este momento de aceleración de la crisis es cuando se constata definitivamente su fuerte efecto en la economía real, con la práctica totalidad de las economías desarrolladas entrando en recesión técnica en el último trimestre del año, y con cifras en algunos casos no conocidas en las últimas décadas, como es el caso de Japón y Estados Unidos. Esta recesión generalizada, unida a la fuerte caída del precio de las materias primas, hace aflorar como nueva preocupación la deflación. El recuerdo de los procesos deflacionarios de Japón, en los años 90, y de Estados Unidos, tras la crisis de 1929, hace reaccionar con rapidez a Gobiernos y Bancos Centrales de todo el mundo, recortando los tipos de interés hasta niveles históricos y tomando drásticas medidas de inyección de liquidez en los mercados; medidas posibles una vez disipados los temores inflacionistas.

A finales de ejercicio, parece también quedar clara la no inmunidad de las economías emergentes en esta crisis. Sus mercados bursátiles ya habían sufrido fuertes caídas a lo largo del año, pero es entonces cuando su economía real se ve también afectada con caídas en las tasas de crecimiento, en el valor de las divisas locales y en las cifras de exportaciones. Su situación con todo dista aún bastante de la que existe en las economías desarrolladas.

Dentro de esta situación de crisis mundial, la economía española se ha visto afectada de manera comparable a la del resto de economías del entorno. La situación de superávit público con la que se contaba de partida, unida a la fortaleza relativa del sector bancario español, apenas expuesto a la crisis inmobiliaria norteamericana, han permitido afrontar la situación de manera menos dramática. Sin embargo, el fuerte endeudamiento del sector privado español, el elevado peso del sector inmobiliario y del consumo interno en su economía, la no disponibilidad de soberanía monetaria y la dependencia del petróleo, entre otros factores, hicieron que España pasara en un año de un crecimiento anual del PIB del 3,7% al 1,2%, con los dos últimos trimestres en negativo.

Es importante destacar que España, pese a presentar cifras macroeconómicas comparables a otros países europeos en términos de PIB, presenta un comportamiento diferencial en un tema crucial por sus implicaciones sociales y económicas como es el desempleo. Las tasas de paro crecieron en España en 2008 a niveles no conocidos en países desarrollados, en un proceso de deterioro del empleo del que aún no se vislumbra el final. Este fenómeno, provocado por las particulares características de la economía productiva en España y de su mercado laboral, agravará sin duda en los próximos meses problemas ya existentes, como el déficit público, la caída del consumo interno e incluso la solvencia de las entidades financieras españolas, haciendo más difícil aún la recuperación.

En este contexto tan complicado, CORPORACIÓN IBV ha logrado unos resultados excepcionalmente positivos, con un beneficio neto de 582 millones de euros, cifra nunca alcanzada en sus 18 años de actividad. Con este resultado, los resultados acumulados de CORPORACIÓN IBV desde su constitución sobrepasan ya los 2.600 millones de euros.

Este resultado está fundamentado principalmente en la enajenación, con fecha 7 de marzo de 2008, de la totalidad de la participación que CORPORACIÓN IBV mantenía en Gamesa, un 9,25% del total de la compañía, generando con ello una plusvalía de 526 millones de euros.

Con esta desinversión, CORPORACIÓN IBV da por concluido un exitoso proyecto que, a lo largo de casi dos décadas, ha permitido conformar uno de los grupos empresariales más importantes del país, con presencia en uno de los sectores de más futuro como es el de las energías renovables, generando asimismo y de forma gradual importantes plusvalías.

El resto de sociedades participadas por el Grupo han cerrado el ejercicio con resultados positivos, si bien en algunos casos el entorno económico ha afectado negativamente al cumplimiento de las expectativas depositadas a comienzos del año.

El Grupo Vinzeo ha cumplido con holgura las expectativas al cerrar 2008 con una facturación de 927 millones de euros, un 16% más que en el ejercicio anterior. Este crecimiento se ha realizado además de forma rentable, al lograr un incremento del margen neto del 10,5% y un resultado después de impuestos de 19,1 millones de euros.

La distribución de equipos del área de Tecnología de la Información ha supuesto en 2008 un 47% de la cifra de negocio, frente al 53% del área de Telecomunicaciones. De esta forma, Vinzeo consolida su posición de privilegio en el mercado mayorista, ante el cada vez más evidente proceso de convergencia de tecnologías que se está produciendo, tanto desde el mundo de la informática, con el éxito de los “Netbooks” con conexión 3G, como desde el mundo de la telefonía móvil, con el impacto de los “Smartphones” y el desarrollo de internet en el móvil.

En el negocio minorista, se ha procedido a la adquisición de las sociedades Jecomtel e Intermobils, lo que ha supuesto la incorporación de 43 nuevas tiendas y 22 comerciales, que junto con las nuevas aperturas realizadas por el Grupo en el ejercicio, supone alcanzar al final del año 2008 la cifra de 337 puntos de venta y 103 comerciales para la atención de PYMEs.

En lo que respecta al Grupo GH Electrotermia, el comportamiento en 2008 ha resultado muy satisfactorio, con crecimientos del 16% en cifra de negocios y del 14% en el resultado de la Sociedad Dominante, respecto a las cifras del ejercicio anterior. Este crecimiento ha venido sustentado principalmente por la positiva evolución de la división de inducción en España, que ha incrementado su facturación un 19,5% respecto al año anterior.

Al margen del crecimiento en ventas y resultados, el ejercicio ha sido muy positivo para GH en dos aspectos fundamentales: La creciente diversificación del negocio de inducción y la expansión geográfica. En lo referente al primer punto, destaca la creciente presencia en los mercados de cable, de tubos petrolíferos y, especialmente, de grandes rodamientos para aerogeneradores y grúas, que reduce la exposición del negocio de inducción a la industria automovilística, que está viviendo un momento complicado. En lo que respecta al segundo, se consolida la entrada en el mercado local chino mediante la constitución en enero de 2008 de la joint venture GH Baoding Hengyan Co, Ltd., en donde GH Electrotermia participa en un 65% de la nueva sociedad.

Teltronic, por su parte, no ha podido mantener el fuerte crecimiento en ventas de los últimos ejercicios y ha cerrado 2008 con una caída de la cifra de negocio del 16%. Esta cifra se ve fuertemente condicionada por la consecución en el ejercicio 2007 de un proyecto extraordinario en Brasil, de unos 18 millones de euros, que no ha tenido correspondencia en este ejercicio. De hecho, la cifra de ventas de 2008 tiene una dispersión geográfica y de clientes notablemente superior a la del ejercicio precedente, sentando las bases para una mayor recurrencia en las ventas en años posteriores.

Pese a la ya mencionada caída de ventas, el incremento del margen y la contención de los costes de estructura han permitido a Teltronic repetir el beneficio del ejercicio precedente, 3,1 millones de euros. Este resultado demuestra la capacidad de la empresa para adaptar sus costes de manera significativa ante caídas en la entrada de pedidos, manteniendo la rentabilidad del negocio.

Pese a la inestabilidad del entorno económico, y con el objetivo de garantizar el crecimiento de la compañía a largo plazo, Teltronic ha mantenido en 2008 el esfuerzo inversor en investigación y desarrollo, alcanzando un volumen de inversión total de 6 millones de euros en el ejercicio. Cabe destacar la apuesta por el mercado norteamericano, con el desarrollo de productos bajo tecnologías específicas para aquel mercado, que supone aproximadamente un tercio del mercado mundial.

En cuanto a Rymsa, el ejercicio se ha cerrado con un crecimiento del 8% en la cifra de negocios respecto al año anterior, alcanzando los 34,3 millones de euros. Pese a este crecimiento, los resultados no han cumplido las expectativas, con una caída del 25% en el beneficio antes de impuestos, hasta los 587 miles de euros. Esta cifra viene influenciada por varios factores imprevistos, entre los que destacan la negativa evolución del dólar, el incremento de costes en las materias primas y los gastos asociados a la defensa legal de la tecnología propia de la compañía frente a competidores. Se prevé que todos estos factores se mitiguen en 2009.

El crecimiento de la compañía ha venido propiciado por el fuerte aumento de ventas de la división de Telecom, cuya fábrica en México ha funcionado ya a pleno rendimiento. En la división de RF, destaca la consolidación de la presencia de Rymsa en el mercado de rádares y pedestales para navegación aérea, mercado que debe dar buenos resultados en los próximos años. La división de Espacio por su parte ha continuado por la senda del crecimiento y elevada rentabilidad que ha marcado su devenir en los últimos ejercicios.

Durante 2008, IBV acometió un proceso de reorganización de sus participaciones entre las distintas cabeceras del Grupo, agrupándolas en función de la situación de cada una y de la existencia de planes de desarrollo en cada caso.

Finalmente, en el capítulo de participaciones financieras de IBV, y dentro de su política de rotación de cartera, se produjo en 2008 la venta de la participación en Workcenter, por un importe total de 3,1 millones de euros, generándose plusvalías por un montante de 1,8 millones de euros.



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